El caso del grito en la sala de profesores, de Joachim Friedrich (María Mieres 2ºB)
Después de la clase de EF los alumnos y su profesora acuden a los vestuarios. Allí su profesora, Sulte-Stratmann, se da cuenta de que su valiosa polvera ha desaparecido. Todos la buscan pero sin resultado. Más tarde Fede, de un curso inferior, intenta encontrarla en los vestuarios de las chicas, pero también fracasa. Este chico y sus amigos Rabanito, Estefi y Charly forman "la agencia de detectives Charly & Company". Así los cuatro acuden a ver al señor Stecker; inspector de policía, para informarle del robo pero el inspector no les cree. Al día siguiente Sulte-Stratmann y el inspector les echan una buena bronca por meterse en asuntos que no son de su incumbencia. En ese momento aparece el nuevo conserje y le entrega la polvera a su dueña. Charly lo acusa de querer quedarse con ella pero la profesora lo ignora. Al anochecer Fede va a casa del conserje a disculparse por el comportamiento de su amigo. Allí observa una cosa pequeña que corre por el pasillo y a continuación se escucha un grito. El conserje, nervioso, despacha a Fede automáticamente. Al día siguiente, el profesor de lengua les comenta que el conserje abrirá un nuevo quiosco donde podrán comprar bocadillos, gominolas... Más tarde,después de EF, Rabanito, Estefi y Fede están esperando a que Charly termine de ducharse cuando escuchan un espeluznante grito que proviene del interior del vestuario de las chicas, del que sale el bedel precipitadamente. Poco después la profesora de EF aparece muy cabreada pues el conserje la ha visto desnuda. La tarde siguiente, los integrantes de Charly & Company acuden a casa del bedel para sonsacarle información, pero éste no está muy receptivo y además parece enfermo.En la clase de lengua su profesor les dice que el conserje quiere dejar su puesto. Esa tarde Fede va al colegio a hablar con él. Dentro oye otro grito procedente de la sala de profesores. Muy asustado Fede se va de allí a toda prisa. Al finalizar las clases, los chicos acuden al quiosco del señor Werther, pero está cerrado. Les extraña mucho y deciden indagar a qué se debe el descanso. Tras horas de espionaje, el señor Werther sale de su casa hacia el colegio. Los chicos le siguen y comprueban que está cerrando la venta del quiosco con el bedel. Más tarde están jugando con su perro y éste se escapa hacia la casa del conserje. En esos momento sale una anciana de la casa: es la madre del bedel, que se va a vivir con él. Llega el conserje y les cuenta toda la verdad acerca del robo, los gritos, el espectáculo de las duchas y de todo: se debía a los gatos de su madre. Eran ellos los que gritaban y, cuando entró en las duchas, en verdad estaba buscando uno de sus gatos. Recomiendo este libro porque es muy divertido e interesante aunque a veces pueda ser largo y lioso. María Mieres Fernández

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